¿Sabías que un gas invisible e inodoro podría estar comprometiendo la seguridad de tu nave industrial y la salud de tu equipo? El radón no avisa, pero la normativa sí exige actuar. Si gestionas una planta industrial, un centro logístico o una gran superficie, ignorar el CTE referente gas radón no es una opción. En este artículo desgranamos la regulación vigente y te explicamos cómo la ventilación técnica es tu mejor aliada para garantizar un espacio de trabajo seguro y legal.
¿Qué es el gas radón y cómo se produce?
Para abordar el problema, primero debemos entender la naturaleza del enemigo. Al preguntarnos qué es el gas radón, debemos definirlo como un gas noble, incoloro, inodoro e insípido. No se trata de un contaminante industrial generado por procesos de fabricación, sino que tiene un origen totalmente natural.
Entender cómo se produce el gas radón es clave para localizar su entrada. Este gas se genera en la cadena de desintegración radiactiva del radio, el cual a su vez procede del uranio presente de forma natural en la corteza terrestre. La cantidad liberada depende directamente de la composición de las rocas y el suelo sobre el que se asienta tu edificación.
El radón emana del terreno y penetra en el interior de los edificios principalmente a través de grietas, juntas de cerramientos en contacto con el suelo (como muros de sótano o soleras) e incluso a través de la masa de materiales porosos. Al ser más denso que el aire, tiende a acumularse en las zonas inferiores, como plantas bajas y sótanos, donde las concentraciones suelen ser mayores.
Normativa aplicable: Código Técnico de la Edificación DB-HS 6
La regulación ha marcado un antes y un después en la construcción y gestión de espacios habitables. La sección HS 6 del Código Técnico de la Edificación (CTE), titulada “Protección frente a la exposición al radón”, establece el marco regulatorio obligatorio.
El objetivo y el límite de referencia
La normativa del gas radón tiene un objetivo claro: proteger a la población de los efectos de la exposición prolongada a altas concentraciones de este gas en recintos cerrados. Para ello, se establece un nivel de referencia claro: el promedio anual de concentración en el interior de los locales habitables no debe superar los 300 Bq/m³ (bequerelios por metro cúbico).
¿A qué edificios afecta?
Es un error común pensar que esto solo aplica a viviendas. El término “local habitable” incluye recintos de trabajo o abiertos al público, como aulas, bibliotecas, despachos, salas de reunión y estancias con permanencia de personas.
El ámbito de aplicación del CTE DB-HS 6 cubre:
- Edificios de nueva construcción situados en términos municipales con probabilidad significativa de radón.
- Intervenciones en edificios existentes: Esto es crucial para la industria y grandes superficies. Aplica en ampliaciones, cambios de uso (de una zona o todo el edificio) y obras de reforma que afecten a elementos constructivos que influyan en la concentración de radón.
Clasificación de Municipios
El territorio se divide en dos zonas según el riesgo, basándose en medidas del Consejo de Seguridad Nuclear:
- Zona I: Municipios con riesgo moderado.
- Zona II: Municipios con riesgo alto.
Dependiendo de si tu nave o edificio se encuentra en una de estas zonas, las exigencias constructivas variarán, siendo más estrictas en la Zona II.
Cómo combatir y eliminar el gas radón en tus espacios de trabajo
La estrategia sobre cómo combatir el gas radón varía drásticamente si hablamos de un proyecto sobre plano o de una nave ya construida.
En obra nueva
Para edificios nuevos, la norma prescribe soluciones de contención física. En municipios de Zona I, es necesario disponer una barrera de protección entre el terreno y los locales o una cámara de aire ventilada. En Zona II, se requiere la barrera más un sistema adicional, que puede ser un espacio de contención ventilado o un sistema de despresurización del terreno.
En edificios existentes: El papel de la ventilación
Aquí reside el reto para la mayoría de nuestros clientes industriales. En naves y centros logísticos operativos, levantar la solera para instalar láminas anti-radón es técnica y económicamente inviable. Entonces, ¿cómo eliminar el gas radón o mitigar su presencia?
La normativa contempla explícitamente soluciones alternativas para edificios existentes. Si no se puede colocar una barrera física estándar, se deben sellar grietas y juntas, pero la medida más efectiva y viable es la mejora de la ventilación.
Si te preguntas cómo evitar el gas radón acumulado en tu planta, la respuesta técnica es la dilución mediante renovación de aire. En Blinders, somos especialistas en diseñar sistemas de ventilación industrial que no solo controlan la temperatura o los humos, sino que aseguran la salubridad del aire interior.
- Espacios de contención ventilados: Podemos implementar sistemas de extracción mecánica que fuercen la renovación del aire en cámaras sanitarias o espacios bajo forjado.
- Sobrepresión: En locales habitables específicos dentro de grandes áreas (como cabinas de control o oficinas en naves), se puede crear una sobrepresión introduciendo aire limpio del exterior, impidiendo así la entrada del gas desde el terreno.
Nuestros sistemas de exutorios y ventiladores HVLS pueden integrarse en una estrategia global para diluir la concentración de radón por debajo de los 300 Bq/m³, cumpliendo con la exigencia de calidad del aire vigente.
Efectos del gas radón en el cuerpo humano
No debemos subestimar la importancia de estas medidas. Los efectos del gas radón en la salud son serios y están científicamente probados.
La exposición prolongada a este gas es un factor de riesgo directo en el desarrollo de cáncer de pulmón en seres humanos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce explícitamente este peligro. El radón, en su proceso de desintegración, libera partículas radiactivas que, al ser inhaladas, pueden dañar el tejido pulmonar.
Por tanto, analizar los efectos del gas radón no es solo una cuestión de evitar sanciones administrativas, sino de responsabilidad corporativa y protección del capital humano.
En definitiva…
El radón es un enemigo silencioso, pero gestionable. Mientras que la obra nueva permite barreras físicas, en la industria operativa la ventilación técnica se erige como la solución más eficaz y menos intrusiva. En Blinders, entendemos la complejidad de los proyectos industriales; ofrecemos un servicio integral que va desde el estudio técnico hasta la instalación de sistemas de ventilación que garantizan el cumplimiento del DB-HS 6.
Si tienes dudas sobre los niveles de radón en tus instalaciones o necesitas adecuar tu nave a la normativa, contáctanos. Nos encargaremos de que tu único foco sea la productividad, no lo que emana del subsuelo.
Bibliografía
- [1] Código Técnico de la Edificación. (2019). Conceptos básicos sobre la modificación del Código Técnico de la Edificación DB-HS 6. Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
- [2] Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Anejo II. Documento Básico HS Salubridad. Sección HS 6 Protección frente a la exposición al radón.




